lunes, 4 de julio de 2016

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA TEMA Nro. 31 - CRIATURAS MECÁNICAS


EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA
TEMA Nro. 31 - CRIATURAS  MECÁNICAS


CRIATURAS  MECÁNICAS

De ninguna manera podríamos negar la Ley de Recurrencia procesándose en cada momento de nuestra vida.
Ciertamente, en cada día de nuestra existencia existe repetición de eventos, estados de conciencias, palabra, deseos, pensamientos, voliciones, etc.
Es obvio que cuando uno no se auto-observa no puede darse cuenta de esta incesante repetición diaria.

Resulta evidente que quien no siente interés alguno por observarse a sí mismo tampoco desea trabajar para lograr una verdadera transformación    radical.
Para colmo de los  colmos hay gentes que quieren transformarse  sin  trabajar sobre sí    mismos.
No negamos el hecho de que cada cual tiene derecho a la real felicidad del espíritu, más también es cierto que tal felicidad sería algo más que imposible si no trabajamos sobre sí mismos.
Uno puede cambiar íntimamente cuando de verdad consigue modificar sus reacciones ante los diversos hechos que le sobrevienen diariamente.

Empero, no podríamos modificar nuestra forma de reaccionar ante  los  hechos  de  la  vida  práctica si no trabajáramos seriamente sobre sí   mismos.
Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, ser menos negligentes, volvernos más serios y tomar la vida en forma diferente, en su sentido real y práctico.
Empero, si continuamos así tal como estamos, comportándonos en la misma forma todos los días, repitiendo los mismos errores, con la misma negligencia de siempre, cualquier posibilidad de cambio quedará de hecho eliminada.

Si uno de verdad quiere llegar a conocerse a sí mismo debe empezar por observar su propia conducta ante los sucesos de cualquier día de la vida.
No queremos decir con esto que no deba uno observarse a sí mismo diariamente, sólo queremos afirmar que se debe empezar por observar un primer día.
En todo debe haber un comienzo, y empezar por observar nuestra conducta en cualquier día de nuestra vida es un buen comienzo.

Observar nuestras reacciones mecánicas ante todos esos pequeños detalles de alcoba, hogar, comedor, casa, calle, trabajo,  etc.,  etc.,  lo  que  uno  dice,  siente  y  piensa,  es  ciertamente  lo  más indicado.
Lo importante es ver luego cómo o de qué manera puede uno cambiar esas reacciones; empero, si creemos que somos buenas personas, que nunca nos comportamos en forma inconsciente y equivocada, nunca cambiaremos.
Ante todo necesitamos comprender que somos personas-máquinas, simples marionetas controladas por agentes secretos, por Yoes ocultos.

Dentro de nuestra persona viven muchas personas, nunca somos idénticos; a veces se manifiesta en nosotros una persona mezquina, otras veces una persona irritable, en cualquier otro instante una persona espléndida, benevolente, más tarde una persona escandalosa o calumniadora, después un santo, luego un embustero, etc.
Tenemos gente de toda clase dentro de cada uno de nosotros, Yoes de toda especie. Nuestra personalidad no es más que marioneta, un muñeco parlante, algo mecánico.

Empecemos por comportarnos conscientemente durante una  pequeña  parte  del  día; necesitamos dejar de ser simples máquinas aunque sea durante unos breves minutos diarios,  esto  influirá  decisivamente  sobre  nuestra existencia.
Cuando nos Auto-Observamos y no hacemos lo que tal o cual Yo quiere es claro que empezamos a dejar de ser máquinas.

Un  sólo  momento  en  que  se  está  bastante  consciente  como  para  dejar  de  ser  máquina,  si se hace voluntariamente, suele modificar radicalmente muchas circunstancias desagradables.
Desgraciadamente vivimos diariamente una vida mecanicista, rutinaria, absurda. Repetimos sucesos, nuestros hábitos son los mismos, nunca hemos querido modificarlos, son el carril mecánico por donde circula el tren de nuestra miserable existencia, empero pensamos de nosotros lo mejor...
Por donde quiera abundan los “mitómanos”, los que  se  creen  Dioses;  criaturas  mecánicas, rutinarias, personajes del lodo  de  la  tierra,  míseros  muñecos  movidos  por  diversos  Yoes;  gentes  así no trabajarán sobre sí   mismos...


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