domingo, 28 de agosto de 2016

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA TEMA 39 - LA NO-IDENTIFICACIÓN CON LAS COSAS DEL DIARIO VIVIR Y POR QUÉ JUZGAMOS A LOS DEMÁS

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA TEMA 39 - LA NO-IDENTIFICACIÓN CON LAS COSAS DEL DIARIO VIVIR Y POR QUÉ JUZGAMOS A LOS DEMÁS Cuando uno se identifica la Conciencia se duerme. La vigilia se pierde, comprendamos esto. La vida es como una película; es una película, como es natural, compuesta por muchos cuadros y escenas. No conviene en modo alguno identificarnos con ninguna escena, con ningún cuadro, con ninguna apariencia, porque todo pasa: pasan las personas, pasan las ideas, pasan las cosas, todo el mundo es ilusorio. Cualquier escena de la vida, por fuerte que sea, pasa y queda atrás en el tiempo. Lo que nos debe interesar a nosotros es aquello que se llama SER, la Conciencia. He allí lo fundamental, porque el Ser no pasa: el Ser es el Ser... Cuando nosotros nos identificamos con las distintas comedias, dramas y tragedias de la vida es obvio que caemos en la fascinación y en la inconsciencia del sueño psicológico. He allí el motivo por el cual no debemos identificarnos con ninguna comedia, drama o tragedia de la vida, porque por muy grave que sea pasa. Hay un dicho común que dice: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Así que todo es ilusorio y pasajero. Uno en la vida se encuentra a veces con algunos problemas difíciles. Sucede que a veces no halla uno la salida o la solución al problema, y éste se vuelve enorme, monstruoso, gigantesco ante nuestra mente. Entonces sucumbe uno ante las preocupaciones, y dice: “¿cómo haré, qué haré?”. No le encuentra uno escapatoria, y el problema más monstruoso, enorme y gigantesco en la medida en que se sigue pensando en él. Pero llega el día en que si nosotros afrontamos el problema tal cual es, es decir, si agarramos el toro por las astas, vemos que el problema queda en nada, se destruye por sí mismo, es de naturaleza ilusoria. Pero es indispensable no identificarnos con ninguna circunstancia de la vida. Cuando no nos identificamos con tal o cual problema, cuando permanecemos alerta, descubrimos en el problema nuestros propios defectos psicológicos. Normalmente se ve que los problemas obedecen al miedo; el yo del temor mantiene los problemas vivos. Se le teme a la vida, se le teme a la muerte, al que dirán, al qué pensarán, al chisme, a la calumnia, a la miseria, al hambre, a la desnudez, a la cárcel. A todo se le teme, y debido a esto los problemas se hacen cada vez más insolubles, más fuertes. En un problema económico, ¿qué tememos? La ruina, o que tengamos que pagar determinada deuda, porque si no pagamos nos meten a la cárcel, etc. En un problema de familia, ¿qué tememos? El dice que se dice, la lengua viperina, el escándalo, los intereses creados, etc. Pero si se elimina el yo del temor, todo se esfuma, se vuelve nada. Si uno no se identifica jamás con ningún evento, problema o situación, logra estar siempre alerta y vigilante. Y es en ese estado de alerta donde uno descubre sus defectos psicológicos. Defecto descubierto debe ser comprendido y después eliminado. Las peores circunstancias de la vida resultan ser las que más aportan para nuestro crecimiento interior. En los momentos más agradables de la vida suele rendir menos nuestro trabajo interior. Cuando uno se identifica no identifica el defecto que se está manifestando. Normalmente esos defectos se proyectan en las demás personas, buscan dentro de nosotros que se de la identificación para que no los identifiquemos a ellos, y así no podamos descubrirlos ni eliminarlos. Para el trabajo esotérico, entonces, es fundamental iniciar una etapa de lucha incesante por no identificarse con elemento alguno, sea lo que sea. Si una persona se identifica, por decir, con el alcohol, termina tomando; si se identifica con la glotonería acaba comiendo, y así sucesivamente con cada cosa que se va dando. Una identificación con una ira nos duerme tanto la Conciencia que podríamos durar varios días identificados sin retomar el trabajo psicológico. Es necesario que luchemos a cada momento para no dejarnos identificar. ¿POR QUÉ JUZGAMOS A LOS DEMÁS? Ahora estudiemos este otro aspecto que impide el despertar de la Conciencia. Es necesario saber que realmente no nos conocemos a nosotros mismos y que todas las personas en el exterior nos sirven de espejo para vernos reflejados. Si cada vez que aparece alguien con un defecto, y en ese mismo momento nos observamos a nosotros mismos, vemos que algo se nos está moviendo y que no quiere que lo observemos. Por eso reacciona y trata de que critiquemos lo que tal o cual persona está haciendo, para dormirnos la Conciencia y que no logremos descubrirlo. En un momento dado lo que nos molesta de alguien es algo que cargamos oculto dentro de nuestra psicología y no nos gusta verlo por fuera, por eso lo criticamos. En otras reacciones podemos descubrir que interiormente tenemos el defecto contrario al que vemos externamente. Por ejemplo: si veo a alguien que está derrochando su dinero y en mi interior tengo el yo avaro, este defecto reacciona cuando ve a su opuesto en el exterior. Luego, siento desagrado. La clave de todo es dirigir siempre la observación al mundo interior, ver lo que sentimos, lo que pensamos, lo que deseamos, la forma como estamos reaccionando, la charla interior que se da, etc., etc. Mientras uno va observando el interior hace descubrimientos y puede ir eliminando lo que va comprendiendo. Pero si se da la Identificación el siguiente paso será la Crítica. Tan pronto nos identificamos empezamos a juzgar a la otra persona, criticamos el defecto que hemos proyectado en ella. Como resultado de lo anterior la Conciencia se duerme y se pierde el propio Juicio Crítico. El Juicio Crítico es la capacidad que tiene la Conciencia de comprender los propios defectos, pero esa capacidad desaparece tan pronto se critica a la otra persona. Reflexionemos en esto: si no nos conocemos a nosotros mismos, ¿cómo podemos creer que conocemos a los demás? Por eso juzgamos cualquier apariencia o cualquier acción que vemos en otros. Pero nunca debemos identificarnos con las apariencias porque las apariencias engañan. Miramos a una mujer haciendo determinada cosa y decimos: “¡Ah!, esa es una prostituta”. “Ese es un no sé qué”, “ese otro es un afeminado”. “Aquel de allá es tal cosa”, “el otro que viene allá es un ladrón”, etc. Pero, ¿quién está juzgando? Si observáramos el dedo que señala y los otros tres dedos que miran hacia el interior… Son nuestros propios yoes que están hablando por fuera lo que tenemos por dentro. Tenemos que darnos cuenta de que lo que estamos juzgando de los demás es una simple apariencia. No conocemos las razones psicológicas que obligaron a una persona a obrar en determinada forma, simplemente vemos un hecho externo y juzgamos la apariencia exterior. Por lo tanto, el juicio que hacemos es un juicio equivocado, y ¿qué sucede con ese juicio equivocado? Ese juicio es una calumnia, la cual termina originando una mala relación entre la persona juzgada y uno. En esoterismo lo que verdaderamente importa es la forma como internamente estamos relacionados los unos con los otros, si yo juzgo a alguien me vuelvo su enemigo. Pero sigamos analizando: cuando uno criticó a una persona y la calumnió sucede que se identificó. Perdió la posibilidad de auto-observar y auto-enjuiciar su defecto. La autocrítica es fundamental. Permite ver nuestro propio defecto reflejado allá, al frente, en la otra persona. Si nos hacemos conscientes de que tenemos ese defecto podemos pedir muerte y habrá eliminación del mismo. Es importante iniciar una lucha para dejar de juzgar a los demás; esa pelea nos va a llevar a eso que se llama el Despertar de la Conciencia, y va a darse en dos frentes: ● NO-IDENTIFICARSE ● NO JUZGAR a los demás Si empezamos a combatir estos dos errores no se nos va a dormir la Conciencia. Y recuperaremos el Juicio Crítico. Cuando uno recupera verdaderamente el juicio crítico todo el mundo le va a servir de espejo para poder trabajar los propios defectos. La muerte en marcha va a rendir de forma impresionante. Una persona pierde demasiado tiempo juzgando a los demás. En el trabajo esotérico, cuando se juzga a un Maestro, por ejemplo, la persona queda estancada. Si no tenemos la capacidad de comprender los actos de las personas que supuestamente están en nuestro mismo nivel de conciencia o en uno inferior, entonces, mucho menos podremos juzgar los de Seres que tienen un nivel de conciencia superior. REFLEXIONEMOS EN ESTO: ● No nos conocemos a sí mismos. ● Proyectamos nuestros defectos en las demás personas. ● Juzgamos las apariencias externas. ● Tales acciones no coinciden realmente con el juicio que nosotros emitimos. ● Por tanto, juzgamos equivocadamente las acciones de los demás, calumniamos. ● El juicio que nosotros emitimos es, en verdad, el propio defecto psicológico que sobre el prójimo hemos proyectado.

domingo, 21 de agosto de 2016

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA TEMA 38 EL DIFÍCIL CAMINO Y EL TRABAJO CRÍSTICO

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA TEMA 38

EL DIFÍCIL CAMINO Y EL TRABAJO CRÍSTICO

EL DIFÍCIL CAMINO

Incuestionablemente, existe un lado oscuro de nosotros mismos que no conocemos o que no aceptamos; debemos llevar la luz de la Conciencia a ese lado tenebroso de sí mismos.
Todo el objeto de nuestros Estudios Gnósticos es hacer que el Conocimiento de Sí Mismos se torne más consciente.
Cuando se tienen muchas cosas en uno  mismo  que  no  se  conocen  ni  se  aceptan,  entonces,  tales cosas nos complican la vida  espantosamente  y  provocan  en  verdad  toda  suerte  de  situaciones que  podrían  ser  evitadas  mediante el Conocimiento  de Sí.
Lo peor de todo esto es que proyectamos ese lado desconocido e inconsciente de sí mismos en otras personas y entonces lo vemos en ellas. Por ejemplo: las  vemos  como  si  fuesen  embusteras,  infieles,  mezquinas, etc. en relación con lo  que cargamos en     nuestro interior.

La Gnosis dice sobre este particular que vivimos en una parte muy pequeña de nosotros mismos. Significa ello que nuestra Conciencia se extiende sólo a una parte muy reducida de nosotros mismos.
La idea del Trabajo Esotérico Gnóstico es la de ampliar claramente nuestra propia Conciencia.
Indubitablemente, en tanto no estemos bien relacionados consigo mismos tampoco estaremos bien relacionados con los demás, y el resultado serán conflictos de toda especie.

Es indispensable llegar a ser muchísimo más conscientes consigo mismos mediante una directa observación de sí.
Una regla gnóstica general en  el  Trabajo  Esotérico  Gnóstico  es  que:  cuando  no  nos  entendemos con alguna persona se puede tener  la  seguridad de que  ésta es  la  cosa  misma  contra la  cual es preciso trabajar sobre sí   mismo.
Lo que se critica tanto en los  otros  es  algo que descansa  en el lado oscuro de uno mismo y  que  no se conoce ni se quiere  reconocer.

Cuando estamos en tal condición el lado oscuro de nosotros mismos es muy grande. Pero cuando la luz de la observación de sí ilumina ese lado oscuro la Conciencia se acrecienta mediante el conocimiento de sí.
Esta es la Senda del Filo de la Navaja, más amarga que la hiel; muchos la inician, muy raros  son los que llegan a la meta.
Así como la Luna tiene un lado oculto que no se ve, un lado desconocido, así también sucede con la Luna Psicológica que cargamos en nuestro interior.

Obviamente tal Luna Psicológica está formada por el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí   Mismo.
En esta Luna Psicológica cargamos elementos inhumanos que espantan, que horrorizan, y que en modo alguno aceptaríamos tener.
Cruel camino es este de la Auto-Realización Íntima del Ser, ¡cuántos precipicios!, ¡qué pasos tan difíciles!, ¡qué laberintos tan horribles!...
A veces el camino interior después de muchas vueltas y revueltas, subidas horripilantes y peligrosísimas bajadas, se pierde en desiertos de arena, no se sabe por dónde sigue, y ni un rayo de luz le ilumina.

Senda llena de peligros por dentro y por fuera; camino de misterios indecibles, donde sólo sopla un hálito de muerte.
En este camino interior cuando uno cree que va muy bien, en realidad, va muy mal.
En este camino interior cuando uno cree que va muy mal, sucede que marcha muy bien.
En este camino secreto existen instantes en que uno ya ni sabe  qué  es  lo  bueno  ni qué  es  lo malo.  Lo que normalmente se  prohíbe a  veces resulta que es lo  justo; así es    el camino interior...
Todos los Códigos morales en el camino interior salen sobrando; una bella  máxima o un



hermoso precepto moral, en determinados momentos, puede convertirse en un obstáculo muy serio para la Auto-Realización Íntima del Ser.
Afortunadamente el Cristo Íntimo, desde el mismo fondo de nuestro Ser, trabaja intensivamente, sufre, llora, desintegra elementos peligrosísimos que en nuestro interior llevamos.
El Cristo nace como un niño en el corazón del Hombre, pero a medida que va eliminando los elementos indeseables que llevamos dentro va creciendo poco a poco hasta convertirse en un hombre completo.

EL TRABAJO CRÍSTICO

El Cristo Íntimo surge interiormente en el Trabajo relacionado con la disolución del Yo Psicológico. Obviamente, el Cristo Interior sólo adviene a nosotros en el momento cumbre de nuestros esfuerzos intencionales y padecimientos voluntarios.
El advenimiento del Fuego Crístico es el evento más importante de nuestra propia vida.
El Cristo Íntimo se hace entonces cargo de todos los procesos mentales, emocionales, motores, instintivos y sexuales. Incuestionablemente, el Cristo Íntimo es nuestro Salvador interior profundo.

Él siendo perfecto, al meterse en nosotros, parecería como imperfecto; siendo casto parecería como si no lo  fuese;  siendo justo parecería como si no lo    fuese.
Esto es semejante a los distintos reflejos de luz. Si usamos anteojos  azules  todo nos  parecerá  azul, y si los usamos de color rojo veremos todas las cosas de este color.
Él, aunque sea blanco, visto desde afuera, cada cual le verá a través del cristal psicológico con que le mira. Por eso es que las gentes, viéndole, no le ven.
Al hacerse cargo de todos nuestros procesos psicológicos el Señor de perfección sufre lo indecible.

Convertido en hombre entre los hombres, ha de pasar por muchas pruebas y soportar tentaciones indecibles.
La tentación  es  fuego,  el triunfo sobre la  tentación  es luz.
El Iniciado debe aprender a vivir peligrosamente;  así  está  escrito;  esto  lo  saben  los  Alquimistas.
El Iniciado debe recorrer con firmeza la Senda del Filo de la Navaja; a uno y otro lado del difícil camino existen abismos espantosos.
En la difícil senda de la disolución del Ego existen complejos caminos que tienen su raíz precisamente en el Camino Real.

Obviamente, de la Senda del Filo de la Navaja se desprenden múltiples sendas que no conducen a ninguna parte; algunas de ellas nos llevan al abismo y a la desesperación.
Existen sendas que podrían convertirnos en majestades de  tales  o  cuales  zonas  del  universo pero que de ningún modo nos traerían de regreso al seno del Eterno Padre Cósmico Común.
Existen sendas fascinantes, de santísima apariencia, inefables; desafortunadamente sólo pueden conducirnos a la involución sumergida de los mundos infiernos.
En el Trabajo de la disolución del Yo necesitamos entregarnos por completo al Cristo Interior.

A veces aparecen problemas de difícil solución; de pronto el camino se pierde en laberintos inexplicables y no se sabe por dónde continúa; sólo la obediencia absoluta al Cristo Interior y al Padre que está en secreto pueden en tales casos orientarnos sabiamente.
La Senda del Filo de la Navaja está llena de peligros por dentro y por fuera.
La moral convencional de nada sirve; la moral es esclava de las costumbres, de la época, del lugar. Lo que fue moral en épocas pasadas ahora resulta inmoral; lo que fue moral en la edad media por estos tiempos modernos puede resultar inmoral. Lo que en un país es moral en otro país es  inmoral, etc.
En el Trabajo de la disolución del Ego sucede que, a veces, cuando pensamos que vamos muy bien resulta que vamos muy mal.

Los  cambios  son  indispensables  durante el avance  esotérico.  Más  las  gentes reaccionarias permanecen embotelladas en el pasado, se petrifican en el tiempo, y truenan y relampaguean contra nosotros a medida que realizamos avances psicológicos de fondo y cambios radicales.
La gente no resiste los cambios del Iniciado; quieren que éste continúe petrificado en múltiples ayeres. Cualquier cambio que el Iniciado realizare es clasificado de inmediato como inmoral.

Mirando las cosas desde este ángulo, a la luz del Trabajo Crístico, podemos evidenciar claramente la ineficacia de los diversos códigos de moral que en el mundo se han escrito.
Incuestionablemente, el Cristo manifiesto y sin embargo oculto en el corazón del Hombre real, al hacerse cargo de nuestros diversos estados psicológicos, siendo desconocido para las gentes, es de hecho calificado como cruel, inmoral y perverso.
Resulta paradójico que las gentes adoren al Cristo y sin embargo le  acomoden  tan horripilantes calificativos. Obviamente, las gentes inconscientes y dormidas sólo quieren un Cristo histórico, antropomórfico, de estatuas y dogmas inquebrantables, al cual puedan  acomodar fácilmente todos sus códigos de moral torpe y rancia y todos sus prejuicios y condiciones.

Las gentes no pueden concebir jamás al Cristo Íntimo en el corazón del Hombre, las multitudes sólo adoran al Cristo estatua y eso es todo.
Cuando uno habla a las multitudes, cuando uno les declara el crudo realismo del Cristo Revolucionario, del Cristo Rojo, del Cristo Rebelde, de inmediato recibe calificativos como los siguientes: blasfemo, hereje, malvado, profanador, sacrílego, etc.

Así son las multitudes, siempre inconscientes, siempre dormidas. Ahora comprenderemos por qué el Cristo crucificado en el Gólgota exclama con todas las fuerzas de su alma: “¡Padre mío perdónalos porque no saben lo que hacen!”.
El Cristo en sí mismo siendo uno aparece como muchos; por eso se ha dicho que es Unidad Múltiple Perfecta. Al que sabe, la Palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquél que lo tiene encarnado.

Encarnarlo es lo fundamental en el Trabajo avanzado del Yo pluralizado.
El Señor de Perfección trabaja en nosotros a medida que nos esforzamos conscientemente en el Trabajo sobre sí  mismos.
Resulta espantosamente doloroso el Trabajo que el Cristo Íntimo tiene que realizar dentro de nuestra propia psiquis. En verdad que nuestro Maestro Interior debe vivir  todo  su  vía  crucis  en  el  fondo  mismo  de  nuestra  propia alma.
Escrito está: “A Dios rogando y con el mazo dando”. También está escrito: “Ayúdate que yo te ayudaré”.


Suplicar a la Divina Madre Kundalini es fundamental cuando se trata de disolver agregados psíquicos indeseables; empero, el Cristo Íntimo, en los trasfondos más profundos del sí mismo, opera sabiamente de acuerdo con las propias responsabilidades que Él echa sobre sus hombros.

LAS LEYES CÓSMICAS - GNOSIS

EL SABIO DESPISTADO Y EL ESPIRITUAL INCOMPRENDIDO: FRASES DE TOMAS APOSTOL

EL SABIO DESPISTADO Y EL ESPIRITUAL INCOMPRENDIDO: FRASES DE TOMAS APOSTOL: "Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente&q...